Resolución de pantalla y batería

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Cada día, estamos disfrutando de pantallas cada vez más grandes y con una resolución también muy amplia en aras de una experiencia visual única e inconfundible. Nos encontramos en la era de la ultra conexión en la que poder ver contenidos varios en muy buena calidad de reproducción donde sea que estemos es casi una obligación y una necesidad innegable.

Sin embargo, esto tiene una repercusión muy seria en otros de los aspectos más importantes de nuestros dispositivos móviles: la batería. Cuando mayor es el tamaño de la pantalla, mayor es el consumo que realiza sobre las reservas de la batería, por lo que se hace necesario buscar una forma de ajustar los parámetros de nuestros dispositivos para optimizar su rendimiento a las funciones que necesitamos que nos cubran.

Precedentes

En el post anterior, hablábamos de la cantidad de opciones que se nos abren como usuarios al rootear un móvil, esto supone un similar a como cuando te metes en la configuración de la placa base o el sistema operativo de un ordenador.

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El rooting elimina la protección contra terceros maliciosos presentes en la red.

Desde tal punto, se pueden reajustar a placer (con unos límites insuperables, claro) parámetros que puedan estar resultando improductivos en nuestro uso. Pues bien, acceder a una configuración especial de pantalla en la puedes jugar con las escalas y resoluciones de la misma es algo que sólo se podía hacer por medio del root, sin embargo, y con la aparición de nuevos sistemas operativos para Android que buscan eliminar por completo la necesidad del root, se nos abre un mundo de posibilidades que estaban escondidas en las barreras puestas por el fabricante.

Pantalla y consumo

Si nos centramos en el consumo energético del hardware de cualquier teléfono móvil, podremos comprobar que la pantalla es el elemento con el consumo eléctrico más alto (pudiendo, según modelo, llegar a estar hasta un 15% por encima del consumo de otras piezas) ya que hablamos de un componente que ocupa casi toda la cara delantera de nuestro dispositivo.

Samsung Galaxy S8 official
La pantalla del S8 se estima que será una de las pantallas con mayor consumo eléctrico de la telefonía móvil.

Y claro, aquí es donde ya debemos empezar a desmentir barbaridades e inexactitudes que se van proclamando, haciendo estragos en algunos usuarios que buscando la optimización de sus teléfonos acaban perdiendo potencia por seguir comentarios de quien no controla realmente esta materia.

Como por ejemplo nos encontramos el sobrevalorado cambio de ratio de pantalla: esto es un tanto inefectivo por varias razones, sin embargo, es una la realidad central que hace que esta operación no sea una actividad totalmente superflua y carente de resultados realmente positivos y es que el panel LCD de tu dispositivo trae ya una predeterminada cantidad de píxeles, que si bien puedes modificar su funcionamiento por medio software y otras actividades digitales (ajustes, aplicaciones, etc.), no podrás modificar su naturaleza física.

¿Qué quiere decir esto? Pues muy simple, puedes modificar el funcionamiento visual de la pantalla, para reproduzca los contenidos de una manera diferente pero lo cierto es que la pantalla, tiene lo que tiene y esto seguirá consumiendo la misma cantidad de energía.

Centrarse donde importa

Entonces, ¿cómo podemos realmente ahorrar energía? Es aquí donde, quizás, la cosa se complica para el usuario al requerir algunos retoques con una cierta profundidad técnica. Si bien podríamos decir que la pantalla son los ojos del dispositivo, para que este ahorre batería, lo que realmente necesitamos es que sea el cerebro del dispositivo lo que descanse, es decir, su procesador.

Cuando el procesador y las memorias del teléfono se ven poco cargadas de funciones o, más bien, que no se le exija tanto esfuerzo, es cuando estos precisarán de una cantidad de nutrición eléctrica mucho menor para funcionar, lo cual se traduce de manera obvia en un ahorro de batería y, por supuesto, en una fluidez mucho mayor por lo que también se consigue un rendimiento mejorado.

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Snapdragon 835, el mejor procesador en la actualidad para teléfonos

Ejemplo

En el año 2014 PhoneArena realizó un experimento con el LG G3, el cual era uno de los móviles predilectos por usuarios y críticos en ese año. Sin embargo y a pesar de ser una de las guapas del «baile» en el mundo smartphone hace 3 años, había muchas quejas sobre su constante recalentamiento al trabajar bajo la orquestación de un procesador pesado y con una capacidad de carga de funciones muy lenta al mismo tiempo que poseía una batería que no sorprendía a nadie. Muchos empezaron a señalar que el problema del dispositivo era, a su vez, el mayor elogio del mismo: nos encontramos con el primer panel LCD de 5.5 pulgadas instalado en un teléfono móvil y que ostentaba la posibilidad de tener una resolución de 2560x1440p.

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El LG G3: protagonista del experimento hace 3 años.

Como probablemente sabrás, la pantalla se compone de píxeles, los cuales se pueden definir como pequeños puntos de luz que son capaces de representar cualquier color. La idea del experimento era demostrar que el rendimiento del procesador y la batería del LG G3 podían verse destacablemente elevados si se hacía que estos lidiaran con una cantidad menor de píxeles. Por lo que partiendo de su resolución inicial que daba juego a 3.686.400 píxeles, se buscaba en el experimento ir reduciendo la resolución poco a poco para así dejar píxeles con menor funcionalidad y conseguir el hipotético aumento de rendimiento.

Procedimiento

Se escogió el LG G3 F400S que poseía 3GB de RAM y se le borró absolutamente todo, es decir, se le eliminó hasta el sistema operativo al punto de que el terminal ni siquiera podía encender. Tras este paso, se flasheó el dispositivo con el firmware oficial para tal dispositivo, pero el desarrollado y puesto en funcionamiento a junio de 2014 y se le empezaron a instalar las actualizaciones pertinentes, una por una, y dejando el dispositivo tan cercano a las versiones a la venta como se podía (aunque no se le instaló el Lollipop).

Nombres de las pruebas

Entonces, para evaluar el funcionamiento del dispositivo se utilizaron unos programas de Benchmarks específicos, en este caso, AnTuTu, GFXBench`s Manhattan Onscreen y T-Rex Onscreen a partir de los cuales se calculó una puntuación media.

Antutu Benchmark Android 1
El Benchmark AnTuTu en funcionamiento.

Entonces, con la batería cargada al 100% se empezaron a hacer pruebas de desgaste cuyos resultados fueron 5 minutos más de batería en comparación a un LG G3 sin alterar pero también eliminando el recalentamiento (parcialmente). La batería resistió el test durante 6 horas y 19 minutos.

Tras grabar y guardar el rendimiento obtenido con la resolución original del dispositivo, se rooteó e instaló una aplicación para cambiar su resolución a 1080p. Los resultados fueron claros ya que el G3 a 1080p de resolución incrementó, desde un punto de vista global entre los tres mecanismo de prueba que se le impusieron, un 30% su rendimiento e incluso duplicando su rendimiento con los efectos 3D en juegos y animaciones.

Uno de los puntos débiles del G3 eran sus fotogramas por segundo pero que tras esta manipulación de las propiedades del mismo, alcanzaban una calidad muy suave que rivalizaba con dispositivos de gamas superiores.

Resultados

De esta manera, al bajar la resolución de fábrica del dispositivo se aumentaba la batería en 7 minutos y 47 segundos (cerca del 2%) y si bien, no parece que la mejora sea realmente merecedora de todo el esfuerzo que hay que ponerle para conseguirla, no hay que dejarse engañar por el tiempo, porque si bien mejora unos minutos el tiempo de funcionamiento, el dispositivo funciona con una fluidez y versatilidad innegablemente superior a un G3 normal.

Conclusiones

Si aplicásemos este procedimiento en cualquier dispositivo, es innegable que su funcionamiento mejoraría sustancialmente, al menos en rendimiento. Lo malo del experimento es que demostró que por mucho que truquemos el rendimiento de diferentes elementos del hardware de cualquier dispositivo, estos seguirán consumiendo la misma cantidad de electricidad pues fueron fabricados de manera programada para consumir X cantidades de tal suministro por lo que difícilmente conseguiremos alterar su naturaleza.

Bateria 2
Batería de iones de litio.

Otro de los inconvenientes de jugar con la resolución del teléfono es que también se perderá nitidez en la calidad de la imagen porque si bien estamos utilizando los mismo píxeles físicos, estaríamos renderizando a menor tamaño las imágenes. Consiguiendo un efecto parecido al amplia una imagen con los dedos en la pantalla. Aún así, siendo un defecto debemos recordar que nos encontramos trasteando en una pantalla que difícilmente alcanzará las 6 pulgadas por lo que para muchos la pérdida de calidad en la imagen apenas será notoria.

MI MIX
Xiaomi Mi Mix: un móvil extremadamente peculiar que supera las 6 pulgadas.

Podemos aclamar, por tanto, que jugar con la resolución de los móviles puede ser útil en determinados casos pero que no se debe abusar de ello, porque no olvidemos que los dispositivos se diseñan y programan para funcionar de una manera específica y aunque podamos trucar su funcionamiento «virtual» los componentes físicos se adaptarán dentro de unos límites a lo que les exijamos que ello pueden conllevar a una reducción de su vida útil cuando no lo hacemos con precaución.